Un coche en mal estado puede consumir hasta un 25% más de combustible. Aquí tienes los puntos clave de mantenimiento que afectan al consumo.

1. Presión de neumáticos

Neumáticos con baja presión aumentan la resistencia a la rodadura. Un neumático 0,5 bar por debajo de lo recomendado puede aumentar el consumo un 3-5%.

Consejo: Revisa la presión cada 2-4 semanas, siempre en frío.

2. Filtro de aire

Un filtro de aire obstruido reduce el flujo de aire al motor, haciendo que trabaje más. Cámbialo según las indicaciones del fabricante (normalmente cada 20.000-30.000 km).

3. Aceite del motor

Usar el aceite correcto y cambiarlo a tiempo reduce la fricción interna. Un aceite degradado o de viscosidad incorrecta aumenta el consumo.

Tip: Los aceites de baja viscosidad (0W-20, 5W-30) suelen ser más eficientes.

4. Bujías (gasolina)

Bujías desgastadas producen una combustión incompleta. Cámbialas cada 30.000-60.000 km según el tipo.

5. Alineación y equilibrado

Ruedas mal alineadas crean resistencia irregular y consumen más. Además, desgastan los neumáticos de forma desigual.

6. Sistema de inyección

Inyectores sucios pulverizan mal el combustible. Una limpieza periódica o el uso de aditivos puede ayudar.

7. Frenos rozando

Pinzas de freno que no liberan completamente crean resistencia constante. Si notas que el coche "tira", revísalos.

8. Peso innecesario

Cada 50 kg de peso extra aumenta el consumo un 1-2%. Vacía el maletero de cosas que no uses.

Plan de mantenimiento básico

  • Mensual: Revisar presión de neumáticos
  • Cada 10.000 km: Cambio de aceite y filtro
  • Cada 20.000 km: Revisar filtro de aire, frenos
  • Cada 60.000 km: Bujías, correas, revisión general

Conclusión

El mantenimiento preventivo no solo alarga la vida del coche, también reduce el consumo. Un coche bien cuidado gasta menos y contamina menos.